Jean-Claude Ellena: el perfumero que escribió como un escritor

El perfume que llevé sin saber por qué

Hay un perfume que llevé durante años: Terre d'Hermès. Cuando supe quién lo había compuesto y leí su libro, entendí por qué me había enganchado de esa manera específica. Era un perfume hecho por alguien que pensaba en perfumes como un escritor piensa en oraciones.

Te voy a contar cómo llegué a ese libro. Estaba en una librería de viejo en Providencia buscando otra cosa y me topé altiro con un volumen pequeño, tapa gris claro, sin imágenes, que decía Journal d'un parfumeur de Jean-Claude Ellena. Lo abrí en una página al azar y leí una entrada de marzo en la que Ellena describía cómo había pasado tres días tratando de quitar una sola molécula de una fórmula porque, según él, "sobraba". No la había añadido — la había heredado — y aun así la entrada describía la operación como uno que limpia una oración de un adjetivo de más.

Cerré el libro y lo compré. Volví a la casa, abrí mi frasco de Terre d'Hermès, lo olí en la muñeca y por primera vez entendí lo que ya sabía sin saberlo: que el perfume estaba construido por sustracción, no por acumulación. Era el resultado de alguien que había decidido qué dejar afuera. Desde ese día huelo distinto, y este artículo es básicamente un intento de pasarte la misma puerta.

Quién es Ellena y por qué importa

Jean-Claude Ellena nació en Grasse en 1947, en una familia donde el oficio vena de tres generaciones. Su padre era perfumero de la planta Antoine Chiris. Él empezó a trabajar ahí a los dieciséis. Después se formó en la escuela de Givaudan en Suiza, que en la segunda mitad del siglo XX era el equivalente perfumístico de una conservatorio de música: muy técnica, muy exigente, y muy resistente a la idea de que un perfumero pudiera tener "estilo personal".

Pasó treinta años trabajando como perfumero externo para casas distintas — firmó Bulgari Eau Parfumée au Thé Vert en 1992, varios de los Artisan Parfumeur de los 90, Déclaration de Cartier en 1998, In Love Again de Yves Saint Laurent en 1998. Eran todos perfumes que ya se notaban distintos a la corriente principal de la industria de esa época, pero el público todavía no podía atribuirlos a un solo nombre porque los perfumeros no firmaban públicamente.

El punto de inflexión llegó en 2004. Hermès lo contrató como perfumero exclusivo de la casa — un cargo que Chandler Burr documenta extensamente en The Perfect Scent (Henry Holt, 2008) y que no existía en la perfumería de lujo desde mediados del siglo XX. La idea de Jean-Louis Dumas y Véronique Gautier era simple y radical: un solo perfumero, sin focus groups, sin marketing dictando notas, sin reformulaciones por costo. Ellena tendría libertad creativa total y todo lo que firmara llevaría la coherencia de una sola mano.

Estuvo en ese puesto desde 2004 hasta 2016. Lo sucedió Christine Nagel, primera mujer en el cargo, a la que Ellena había hecho "sombrearlo" durante tres años para asegurar la transición. Para que entiendas la magnitud: en 2008, según reportajes de la industria, las ventas de perfumería de Hermès se habían triplicado y Terre d'Hermès era el perfume masculino más vendido de Francia. No es que el experimento haya salido bien — salió mejor de lo que cualquiera pronosticó.

El estilo Ellena, en cristiano

La industria de la perfumería de gran consumo trabaja con fórmulas de 80 a 150 ingredientes. La razón no es estética: es industrial. Más ingredientes significa más capas para sortear reformulaciones de IFRA, más patentes posibles, más impresión olfativa "rica" en el primer contacto en una tienda. Ellena trabajaba en sentido contrario.

En una entrevista publicada por la revista Marie Claire en 2014, Ellena explica que cuando la mayoría de sus colegas usan paletas de mil materias primas, a él le bastan doscientas, y que sus fórmulas suelen tener entre diez y veinte ingredientes. Eso en cristiano significa que en vez de aprender mil acordes y combinarlos, Ellena aprendió a sostener un perfume con muy poco — como un cocinero que firma platos de cuatro ingredientes en lugar de quince.

A esa estética él la llama "ilusión". No busca recrear una flor — busca evocarla con dos o tres moléculas que el cerebro asocie con esa flor. Es un acto deliberadamente literario: la palabra "rosa" no huele a rosa, y aun así te hace pensar en una. Ellena hace eso mismo con la química.

Y ojo con esto, porque tiene una consecuencia práctica. Un perfume Ellena tiende a tener una pirámide olfativa plana — no se "abre" ni "decanta" como un perfume tradicional, porque desde el primer minuto ya está mostrando todo lo que tiene. Hay gente que lo lee como debilidad. Yo lo leo como honestidad: el perfume no oculta nada para sorprenderte después.

Los perfumes que lo definen

Bulgari Eau Parfumée au Thé Vert (1992). Su descubrimiento técnico fue casi accidental. Según el reportaje de WWD sobre el relanzamiento de la línea, Ellena se dio cuenta a fines de los 80 que combinando hedione (jasmín sintético) con ionona (violeta) podía reconstruir el aroma del té. Lo presentó a Dior y a Yves Saint Laurent y ambas casas lo rechazaron por "demasiado creativo". Bulgari lo adoptó y abrió toda una familia olfativa nueva. Hoy hay decenas de perfumes con acordes de té; en 1992 prácticamente no había ninguno.

Hermès First (1976). Su primera composición para Hermès, todavía antes del nombramiento como nez exclusivo. Es un floral aldehídico que parece clásico hasta que lo comparas con otros florales aldehídicos de la época: ya tiene la transparencia, el espacio entre notas, el aire de "no estoy gritando" que después se vuelve marca de la casa.

Terre d'Hermès (2006). Naranja amarga, pimienta, pelargonio, sílex, vetiver, cedro, benjuí. Según la página de Fragrantica, ganó el FiFi a perfume masculino del año en 2007 y todavía aparece en la mayoría de las listas de "modernos clásicos". El acorde mineral — esa sensación de piedra caliza recién mojada — viene de la pimienta y un material de sílex que Ellena monta sobre el vetiver como un piso sobre vigas.

Hermessences (desde 2004). Línea exclusiva de Hermès. Cada perfume centrado en una sola idea: Vétiver Tonka, Ambre Narguilé, Poivre Samarcande, Cuir d'Ange, Iris Ukiyoé (que es probablemente una de las versiones más interesantes de iris que se hayan firmado en los últimos veinte años). Si Terre d'Hermès es el manifiesto comercial de su estética, los Hermessences son su laboratorio. Cada uno cabe en una página: una nota, un paisaje, un acorde sostenido.

Sus libros

Journal d'un parfumeur (Sabine Wespieser, 2011) es un diario de dieciocho meses creando perfumes. Es el más concreto. Anota cuántas tiras de papel olió en un día, qué le pareció una rosa de Turquía esa semana, cuándo decidió descartar una fórmula. La ficha oficial del editor lo describe como "un elogio, por el ejemplo, de la intuición, la curiosidad y la imaginación". Hay traducción al castellano.

Le parfum (Que sais-je?, 2007) es un manual introductorio de la colección universitaria francesa. Cien páginas. Si nunca leíste un libro sobre perfumería, empieza por este. Si ya leíste otros, igual léelo, porque Ellena define cosas que la industria usa mal todos los días.

L'écrivain d'odeurs (Nez éditions, 2017) es el más teórico. Según la ficha de Nez éditions, el libro recorre dieciséis paisajes de su vida — de Grasse a Cabris, pasando por Ginebra y Nueva York — usando materias primas como hilo. Acá termina de articular la tesis: el perfumero es un escritor, las notas son palabras, la composición es sintaxis, y un perfume mal construido es un texto mal redactado.

Lo que Ellena le enseña a un aficionado

Leer a Ellena cambió cómo huelo. Antes, cuando un perfume me parecía "recargado", no podía explicar por qué. Después de leer L'écrivain d'odeurs aprendí a separar dos cosas distintas: la cantidad de ingredientes y la legibilidad. Un perfume puede tener cinco notas y aun así ser ilegible, y otro puede tener cuarenta y leerse limpio. Lo que importa es la composición, no el número.

También me dio un vocabulario para hablar con clientes. Cuando alguien me dice "quiero algo elegante pero no aburrido", ahora pregunto: ¿lo quieres legible o opaco? ¿Te interesa el espacio entre notas o prefieres un fondo denso? Esas preguntas no se me habrían ocurrido antes de Ellena.

Y me dio una posición frente al marketing de las pirámides olfativas. Ellena lo desarma sin piedad: la pirámide es una herramienta de comunicación, no una verdad química. Hay perfumes donde el "fondo" empieza desde el segundo uno, y otros donde la "salida" sigue presente cuatro horas después. Saber eso te libera de leer un sitio de notas como si fuera una receta médica.

Para empezar a leerlo y olerlo

Si pudiera hacer un orden, sería este. Primero, conseguir Terre d'Hermès — un decant basta, no necesitas el frasco — y usarlo una semana antes de leer nada. Después, leer Journal d'un parfumeur, que es el más amable. Después oler un Hermessence cualquiera (Vétiver Tonka es el más accesible, Iris Ukiyoé el más estético). Recién después, si quieres, L'écrivain d'odeurs.

Mira, yo creo que la perfumería contemporánea le debe a Ellena algo parecido a lo que la cocina contemporánea le debe a Ferran Adrià: no que todos cocinen como él, sino que después de él ya no se puede cocinar igual. Christine Nagel sigue su línea desde Hermès. Mathilde Laurent en Cartier toma decisiones formales que vienen de la misma escuela. Bertrand Duchaufour, Olivia Giacobetti, Daniela Andrier — todos tienen algo de Ellena, aunque cada uno lo articula a su manera.

Si te interesa explorar esa estética en perfumes accesibles, en Aromista tenemos una selección de perfumes unisex con esa misma vocación de claridad y poca acumulación — fragancias donde se nota que alguien decidió qué dejar afuera. Es probablemente el mejor punto de entrada práctico a la idea que Ellena defendió durante cuarenta años, te lo digo de buena onda.

Cierra los ojos un momento y trata de recordar el último perfume que te haya hecho pensar. No el último que te haya gustado — el último que te haya hecho pensar. Si no se te ocurre ninguno, te recomiendo leer a Ellena. No para comprar más perfume. Para empezar a leer los que ya tienes.

Fuentes

  1. Ellena, Jean-Claude — Journal d'un parfumeur, suivi d'un Abrégé d'odeurs, Sabine Wespieser éditeur, 2011. Ficha oficial del editor.
  2. Ellena, Jean-Claude — L'écrivain d'odeurs, Nez éditions (collection Nez littérature), 2017. Ficha en Nez éditions.
  3. Burr, Chandler — The Perfect Scent: A Year Inside the Perfume Industry in Paris and New York, Henry Holt, 2008. Ficha del editor — crónica periodística que documenta el contrato exclusivo Hermès-Ellena de 2004 y la cocina de Un Jardin sur le Nil.
  4. Entrevista a Jean-Claude Ellena en Marie Claire (Susannah Edwards, 2014) — sobre minimalismo, paleta reducida y la idea de "ilusión" en composición.
  5. Bulgari relaunches Eau Parfumée au Thé Vert (WWD, 2025) — historia del primer perfume de Ellena en abrir la familia del té y el rechazo previo de Dior e YSL.
  6. Ficha técnica y reviews de Terre d'Hermès en Fragrantica — composición, premio FiFi 2007 y recepción crítica.